traumas

Terapia traumas

Inevitablemente todos nos hemos visto en algún momento de nuestras vidas inmersos en situaciones de estrés, siendo testigos de las incomodas manifestaciones que produce en nuestro cuerpo, la boca se nos seca, el pulso se acelera e incluso nos quedamos en blanco.

Además de las consecuencias físicas que conlleva activar este “modo amenaza” demasiado a menudo, existe otra consecuencia que puede perpetuar, de forma insólita, el malestar experimentado. Me refiero al trauma psíquico, al cual somos más susceptibles durante estos periodos de estrés. Resulta interesante observar que, a pesar de que el trauma ha recibido una gran atención por parte de la psicología y de la psiquiatría prácticamente desde sus orígenes, estas disciplinas se centraron en buscar preferentemente explicaciones teóricas. 

No fue hasta la llegada de la psicología de corte cognitivo conductual que se comenzó a instituir tratamientos validados dirigidos a su manejo, como la desensibilización sistemática (DS) y la inoculación de estrés. Estas terapias, sin embargo, eran largas y, en ocasiones, inefectivas con ciertos sujetos; había que llegar más lejos y tratar más profundamente el trauma, el cual parecía quedar fijado tanto a nivel cognitivo como somático en los afectados.

Afortunadamente, hoy podemos recurrir a la terapia para traumar, la terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) que es recomendada como tratamiento efectivo por la American Psychiatric Association (APA). 

Esta terapia fue creada y desarrollada por la Doctora Francine Shapiro, neuróloga y psicóloga que inició sus investigaciones en 1987 dirigidas a veteranos de guerra diagnosticados de TEP que no se veían beneficiados por la exposición, ni por los grupos de apoyo de la época. Su método supone una visión mucho más amplia del trauma: aborda de forma sistemática, con una terapia dividida en 8 fases y con aportaciones de otras corrientes. Está aprobada en estudios independientes y, hoy en día, sigue desarrollando prometedoras investigaciones e incorporando protocolos destinados a personas afectadas por múltiples condiciones, tales como ansiedad, duelo, abuso de sustancias y fobias, entre otras muchas.