biofeedback

biofeedback - rosa torrejon

El biofeedback es, en resumidas cuentas, una técnica basada en un sistema de sensores gracias a los cuales el paciente es consciente en tiempo real de varios parámetros fisiológicos que describen el funcionamiento de su cuerpo.

Gracias al biofeedback se crea un bucle de retroalimentación gracias al cual la persona lo tiene más fácil a la hora de aprender a alcanzar niveles funcionales óptimos en aspectos como el pulso sanguíneo, la temperatura corporal, etc. Dicho de otro modo, como el individuo es informado en tiempo real acerca de lo que ocurre en varias partes de su cuerpo, aprende a asociar esos fenómenos con ciertas sensaciones y, con un poco de práctica, va siendo más capaz de regular ciertas funciones corporales.

Así pues, el biofeedback hace más fácil el proceso de controlar conscientemente (y para nuestro bien) procesos corporales que de otro modo podrían descontrolarse en ciertas situaciones afectando negativamente a nuestra calidad de vida.

La utilidad del biofeedback

Décadas atrás se creía que los procesos mentales, todo aquello que normalmente ha sido denominado «la mente consciente», estaba separado de las funciones corporales que aseguran nuestra supervivencia, como el ritmo cardíaco, nuestra sudoración, etc. La idea era, básicamente, que ambos procesos corrían por vías paralelas, o más específicamente que la mente consciente está montada sobre la fisiología básica de nuestro organismo tal y como un aparato periférico se acopla a un ordenador o un teléfono móvil.

Sin embargo, la implantación del biofeedback supone la ruptura con esta creencia, y ha permitido la aparición de un nuevo horizonte de posibilidades en la terapia y el aprendizaje en general. Así, por ejemplo, el biofeedback permite aprender con mucha eficacia métodos de relajación, afrontar la ansiedad e incluso formas más efectivas de respirar.

Al principio, el uso del biofeedback no deja de ser un reto en el que se ha de prestar atención tanto a las sensaciones que experimentamos como a la información que nos dan los sensores, pero poco a poco los progresos que se hacen pueden ir haciéndose más fáciles hasta estar presentes en nuestras vidas casi de manera automática.

Además, el biofeedback ha mostrado una eficacia científicamente probada en el tratamiento del insomnio, el TDAH, el dolor crónico, trastornos de ansiedad y fobias, y muchos otros. A pesar de esto, esta técnica sigue siendo de muy reciente aparición, y su utilidad y garantías de eficacia sigue siendo un tema que se discute en las comunidades científicas, dependiendo del tipo de tratamiento al que se quiera aplicar.

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